Comprar pintura o un rotulador permanente. O un spray. Elegir un lugar privilegiado dentro de tu población para que lo vea el mayor número de personas y sepan que te llamas así. Para gritar a los cuatro vientos tu bonito nombre. Una vez elegido el lugar apropiado (en este caso en el suelo), hacer el esfuerzo de agacharse para escribir y tomar el riesgo de que alguien te vea. Y tras todo eso, poner tu puto nombre mal no tiene perdón de Dios. No es el nombre de tu tío o de alguien que no conoces, es tu nombre. Lo has escrito y visto cien mil veces, supongo que la mitad de ellas mal porque una veces elegirás la ‘b’ y otras la ‘v’ de forma aleatoria así, por probabilidad, la mitad de las veces que has escrito tu nombre, la has cagao.

Me he acordado del cole, cuando el profe de turno te daba medio punto por poner tu nombre bien en el encabezamiento del examen. Este sujeto, sin duda, no llega ni al 0,5.

La suerte es que le ha tocado un nombre relativamente fácil y corto. Tiene el ‘problemilla’ de que lleva una ‘b’ por ahí en medio y eso siempre es difícil pero ¿qué habría pasado con un nombre más jodido?. Me encantaría saber su apellido. ¿Os imagináis un Valbuena, Iruretagoyena o Bellvís? ¿Cómo se las arreglaría para escribirlo? 

Los más valientes dirán que en los tiempos que corren, tan globalizados, es bueno adaptar tu nombre al mercado anglosajón.

 

ruven

Brebaje por decreto


Siempre me ha fascinado ver cómo los eslóganes van cambiando, adaptándose a los tiempos y a las nuevas inquietudes/necesidades/gustos/aficiones del populacho. En esta pintada, curiosamente tomada en la ciudad que catapultó aquel famoso ‘agua para todos’ y lo puso en boca de todo el país, ha surgido esta variante, mucho más interesente debido a la gran necesidad innata del ser humano basada en beber mistela o cualquier sustancia alcohólica. Corre el rumor, además, de que en ciertas ciudades de la Región de Murcia hay más litros de mistela y anís del mono que de agua potable. El problema surge cuando abres un ojo un domingo cualquiera por la mañana con la boca como si hubieras chupado un zapato, buscas a tientas en la mesita un vaso de agua que mejore ese angustioso sabor a resaca infernal y, una vez dado un buen trago, darse cuenta, ya demasiado tarde, de que no era agua sino las sobras de mistela caliente (y tal vez con alguna colilla) del día anterior.

Mistela

Sentir Popular


 

Uno de los innumerables binomios que día a día nos encontramos en nuestra vida. Carne o pescado, blanco o negro, Barcelona o Real Madrid, fútbol o baloncesto, Spiderman o Batman, café o leche…

El autor seguro que  se hartó de ambas opciones tras años engañado y tomaduras de pelo, cogió algo de pintura, salió de casa, cruzó la calle y expresó lo que a día de hoy es un sentir popular. Además el artista lo hizo con una gran sonoridad y un gusto exquisito en la combianación de colores con el fondo salmón de la pared que usó como lienzo.